miércoles, 12 de agosto de 2015
martes, 4 de agosto de 2015
Edificios del Hogar Obrero declarados de interés histórico nacional
La Presidenta de la Nación decretó la declaración de bienes de interés histórico nacional a una serie de edificios construidos por la Cooperativa de Consumo, Edificación y Crédito El Hogar Obrero Ltda. Son el edificio Juan B. Justo (Martín García 465/73/95) y Bolívar N° 1856/64/94; Rochdale (Owen N° 2921/31/37) y Rochdale N° 1134/38; Ángel Giménez (Juan D. Perón N° 2070/72/74 y al Conjunto El Hogar Obrero Villa Ortúzar sito en las calles Giribone N° 1321/24, Álvarez Thomas N° 1320/26/30 y Elcano N° 3665.
Entre los considerandos se destaca que el “cooperativismo propone una actividad solidaria, ya que las sociedades cooperativas, a diferencia de las mercantiles, llevan a cabo una actividad empresaria de carácter social, con la participación igualitaria de todos sus socios y sin fines de lucro”.
Además resume la valiosa historia de la cooperativa, al mencionar su fundación por el Doctor Juan Bautista Justo, la primera asamblea el 30 de julio de 1905 y el inicio de las actividades el 5 de junio de 1907.
Por otra parte, señala que esta entidad fue pionera en observar las necesidades de quienes no disponían de un hábitat adecuado y proponer una solución, anticipándose a la actuación directa del Estado.
En concreto, el Hogar Obrero conjugó una propuesta arquitectónica con una mirada higienista y reformadora en el diseño de sus obras, que hoy constituyen verdaderos hitos urbanos con una fuerte presencia en la memoria popular de todos los porteños.
Fuente: www.lacomuna7.com.ar
martes, 21 de julio de 2015
Los tres puntos del destino
Por Luis Bruschtein
Si hubiera ganado Martín Lousteau, se habría convertido en el nuevo jefe de Gobierno de la Ciudad y habría terminado con la carrera de Mauricio Macri. Solamente tres puntos salvaron de la catástrofe al aspirante presidencial por el centroderecha. La diferencia entre seguir en carrera y despedirse de la política fueron apenas unos pocos votos. Lo debe haber pensado y sufrido cuando las urnas empezaron a escribir su profecía. Durante varios minutos se habrá imaginado la amarga despedida, la vuelta a un llano despojado de aspiraciones políticas. Nunca más pasitos de baile ni globitos, nunca más jugar a ser los inocentes de Barrio Norte. Fueron tres puntos de diferencia que le hubieran cambiado la vida a un candidato que ahora competirá para ser presidente. El destino no puede ser tan azaroso o bromista quizás: tres puntos para la bifurcación entre dos futuros tan diferentes. El PRO no existe sin Mauricio Macri y Mauricio Macri no existe sin el PRO. Si esos tres puntos inclinaban la balanza para el otro lado, el PRO se derrumbaba y bajo sus ruinas hubiera sido aplastada la apuesta de vida de Mauricio Macri orquestada por Durán Barba y salvada casi milagrosamente por los votos de Recoleta.
La vida sigue, pero esos tres puntos tendrán un precio demasiado alto para Rodríguez Larreta que ganó por un pelo y deberá crecer para no ser devorado por la gestión en la ciudad. No podrá depender para siempre de los votos de Recoleta. Tendrá que generar su propia presencia. Los tres puntitos le pusieron un cepo a Macri. Cada comicio desde que empezó la agenda electoral nacional significó cargar más lastre para su campaña. Ninguna de las votaciones en las provincias ni en la capital le aliviaron esa carga y, por el contrario, se la hicieron más pesada. Ningún resultado le alcanzó para el espaldarazo que necesitaba desesperadamente. Una tras otra la realidad desbarató sus ilusiones y las expectativas sobre las que esperaba construir su carrera hacia la Rosada. Pero tampoco ninguno de esos resultados alcanzó para sacarlo del camino como le ocurrió a Sergio Massa. Hará su llegada a la arena de octubre como un gladiador debilitado, con una derrota casi anunciada. Es probable que así hayan sido sus cálculos de mínima y que en ese escenario, en el llano y derrotado en las presidenciales, tendría sólo el apoyo del gobierno de la ciudad para reconstituirse. Y ese posible escenario –seguramente el de mínima para Macri– decidió la candidatura de Rodríguez Larreta, el más fiel, aunque el menos carismático. Paradojas de la vida: estuvo a punto de perder por elegir al que creía que era el único que le daba seguridad para seguir.
Resulta sorprendente cómo para Macri esos tres puntos de diferencia equivalen al ser o no ser y lo mismo para Martín Lousteau. Si el joven ex ministro del kirchnerismo hubiera ganado, habría tenido las herramientas para consolidar este resultado inesperado. Desde el gobierno de la ciudad podría haberse almorzado los restos del PRO y haber generado su propia fortaleza territorial, que por ahora sigue siendo prestada.
Lousteau es el candidato perfecto, pero no el político perfecto, ni el administrador perfecto. No tiene la construcción territorial del político ni mostró solidez en la gestión. Es un buen candidato que siempre va a depender de que alguien lo ponga en una lista. Si esos tres puntos que lo dejaron por debajo de Rodríguez Larreta, lo hubieran favorecido, la dinámica de la gestión le daba una herramienta importante para completarse como político y administrador. Pero los tres puntos le sonrieron a su adversario y la mitad de sus votos retornarán al kirchnerismo y alguno a la izquierda. De la otra mitad una parte es socialista, la otra radical y una tercera de Elisa Carrió que mantiene algún voto del primitivismo porteño. Sin esos tres puntos, pasó a ser otra vez Martín Lousteau, sin bases ni orgánicas partidarias ni gran fuerza legislativa, sólo el muchachito simpático y descontracturado que espera la fortuita decisión de algun armador política para regresar como candidato.
Apenas tres puntos decidieron sus destinos. Son poquitos votos pero fueron la consecuencia de grandes migraciones subterráneas. La izquierda apenas pudo decidir el destino de los votos que obtuvo en primera vuelta. Sólo le agregó un tres por ciento al dos por ciento anterior que había sacado el voto en blanco en primera vuelta. Quiere decir que –aun considerando que ningún kirchnerista votó en blanco, lo cual es dudoso– Lousteau obtuvo alrededor de cuatro puntos de votantes de la izquierda. Es un fenómeno que debe alertar a los partidos trotskistas sobre el voto que los favorece. No es un voto ultramilitante como el de los afiliados a los partidos. Y es un voto que no acata disciplinas.
La migración más fuerte fue la del kirchnerismo. Al revés que la izquierda opositora, sus dirigentes no impartieron ninguna orden. Pero fue como si lo hubieran hecho. Fue un movimiento en bloque y espontáneo, sin decisión orgánica. Resulta sorprendente. Refuerza la idea de que el voto kirchnerista a pesar de su no despreciable masividad, también es un voto a consciencia, lo cual tiene un flanco no tan positivo, porque lo circunscribe casi como un voto militante. Aunque esa migración en bloque favoreció a Lousteau, puso en evidencia una construcción más sólida que la de ECO, que si bien surgió como segunda fuerza, es un acuerdo inestable de varios partidos.
Fuente: Página 12.
viernes, 3 de julio de 2015
A dos del balotaje: FUERZA RECALDE!!!
Según un estudio de M&F publicado hoy, el 44,7% de los porteños votaría a la fórmula del PRO, Rodríguez Larreta-Diego Santilli. Lousteau y Fernando Sánchez, de ECO, recibirían un 23,5%, mientras que Mariano Recalde y Leandro Santoro conseguirían un 21,3%. Así la brecha es de tan sólo 2 puntos. FUERZA FPV, FUERZA RECALDE!!!
lunes, 15 de junio de 2015
EL VÍNCULO: SCIOLI Y LAS COOPERATIVAS
Scioli entregó material a cooperativas y pidió readecuar la matriz energética
En la Escuela de Policía "Juan Vucetich", junto al secretario de Servicios Públicos, Franco La Porta y más de 25 intendentes, al subsecretario de Energía Eléctrica de la Nación, Paulo Farina y el secretario General de Luz y Fuerza, Guillermo Moser, el Gobernador puso en valor "la gran tarea social, el espíritu fundacional y la esencia de las Cooperativas, que atienden localidades de 120 habitantes hasta ciudades de 55 mil".
El material otorgado a las 200 Cooperativas eléctricas que funcionan en la Provincia, está valuado en 120 millones de pesos. Precisamente, se entregaron 280 transformadores, 40 reguladores, 20 conectores automáticos, 30 seccionadores bajo carga, 8.000 columnas y postes, y 800 kilómetros de cable pre ensamblado, al tiempo que se anunciaron obras por 70 millones para el sector cooperativo. Todo eso forma parte del programa de Convergencia Tarifaria que impulsa el gobierno nacional.
Fuente: Minutouno.com
viernes, 1 de mayo de 2015
Un soñador empecinado
Por Oscar R. González. Secr. de Rel. Parlamentarias.
Cuando supe de la muerte de Eduardo Galeano, no me vinieron a la memoria los títulos de sus libros ni algunas de las originales, y célebres, afirmaciones que lo hicieron trascender al gran público, más allá de lo literario. Asomó una imagen que había quedado alojada en mi recuerdo desde una destemplada tarde de agosto de 1976, apenas unas horas antes de salir de la Argentina rumbo al largo exilio mexicano.
En plena Avenida del Libertador, tras despedirme con sigilo de un Eduardo Luis Duhalde clandestino y de sus minuciosas instrucciones sobre cómo colaborar desde el exterior con la denuncia sobre la violación a los derechos humanos que cometía la recién desembarcada dictadura cívico-militar, me topé con una cara conocida. Era Galeano, que bajo aquella recova me susurraba que él también estaba yéndose de una Argentina que se había tornado irrespirable.
Para muchos de nosotros, Galeano fue durante muchos años sinónimo de Las venas abiertas de América Latina. Para las generaciones que nos iniciamos en la militancia en los ’60 y ’70, esa obra era la confirmación de que la exacción imperialista tenía hondas raíces históricas y de que nuestras rebeliones habían comenzado varios siglos antes.
Su nombre estuvo asociado también a proyectos periodísticos culturales inteligentes y osados: la emblemática revista Crisis –que lo tuvo como director–, nacida en una primavera que duró menos de lo que esperábamos, y, al regreso de su exilio en España, el semanario Brecha, heredero del no menos mítico Marcha, en la Montevideo de sus afectos más entrañables.
Pero Galeano fue también un enunciador de sueños, que en su origen no podían ser sino la negación utópica de aquella historia y de ese presente.
Por formación y convicción, el suyo era un socialismo humanista que depositaba su esperanza en la ruptura con un sentido común que legitima la humillación y el sometimiento como si formaran parte de la naturaleza de las cosas, en la consolidación de poder y autonomía popular frente a la prepotencia de los poderosos, en la construcción de sociedades más justas y más autónomas, más respetuosas con el ambiente, menos subyugadas por el productivismo capitalista.
Fue, en ese sentido, un verdadero ideólogo de este nuevo siglo donde aquellos sueños alimentaron una nueva militancia que, a lo largo de todo el continente, apoyada en tradiciones distintas y bajo formas también diferentes, no se conformó ya con ser contestataria ni con ser sólo contrapunto retórico y se propuso construir en la vida real una historia diferente.
Galeano no fue ajeno a ese cambio sustancial. Desde sus dichos, sus escritos y su compromiso político fue parte inescindible de ese proceso que lo reconcilió con Latinoamérica y le confirmó que muchas de sus ensoñaciones –que algunos quizás interpretaban con simples ademanes literarios y alegorías voluntaristas– se iban a corporizar en un protagonismo popular que reabriría, como llegó a verlo, las grandes alamedas de la historia continental.
Publicado por Miradas al Sur, el 19 de abril de 2015
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